-Quien... quien eres...- se le escuchaba decir a la mandíbula destrozada del vampiro mientras varias venas tomaban las partes separadas y se unían nuevamente, parándose el vampiro que había vuelto a la normalidad, -????Quién eres realmente?!!!- le pregunto gritándole envuelto de ira Galo y el casta?o sonrió de manera dentuda.
-Solo soy un chico que se crio con los centauros- le dijo este posando su mano delante de la cara mirándolo de manera sería mientras de su sombra aparecía una bella ninfa con cola de serpiente y cabellos escarlatas.
-Te burlas de mí...- le dijo este y sus ojos enfocaron a la mujer detrás de Jeno abriendo este los ojos como platos recordando el jarrón que envió junto a la esfinge a la aldea de los centauros, -Así que tienes una bendición, esa figura, es Equidna.
-Exacto Galo, te arrepentirás de haberme enviado a mi nuevo portador, tú provocaste esto- le dijo la pelirroja mientras el casta?o tocaba suavemente el cabello de Equidna.
-Yo recuerdo, tu habilidad es el vientre de dragona, un poder inesperado que puede darte una gran fuerza o no, al parecer Equidna no despertó ninguna habilidad especial- le dijo Galo moviéndose de manera veloz nada más terminar de hablar, apareciendo este delante del casta?o preparando su pu?o para golpearlo.
-Este es perfecto- menciono Jeno y los pelos de Equidna empezaron a moverse como si tuvieran vida y los largos mechones empezaron a tomar forma enredándose entre ellos volviéndose cuatro pu?os enormes.
Galo lo observo sorprendido y en un instante mientras este intentaba impactar su pu?o fue interrumpido interceptándolo una ráfaga de pu?etazos a gran velocidad por parte de los cabellos de la mujer serpiente, siendo comparable la velocidad y la intensidad de sus golpes a un artefacto muy lejano de esta época, comparable a una ráfaga de balas de una metralleta o más, en cierto punto los pu?os se detuvieron volviendo los cabellos de Equidna a la normalidad mientras que el pálido vampiro fue enviado contra una pared lleno de agujeros debidos a los pu?os.
-Que fuerza- menciono en voz baja el vampiro rubio observando detalladamente a Jeno y a sus espaldas apareció Artemisa.
-Esa habilidad es una de las que Equidna puede llegar a proporcionarte, pero sus habilidades son peligrosas, ya que nunca sería la misma, lo raro es que no está usando la espada- le dijo la diosa de la caza observando también al portador de la víbora, - Ciertamente para usar ese poder hay que estar loco.
-Maldición, no tengo tiempo para esto, solo estoy perdiendo el tiempo- menciono Galo quien estaba terminadose de regenerar y en un momento con su gran velocidad apareció detrás de Astrid, tomándola por su brazo, -Piensa rápido Jeno- dijo este y lanzo a la casta?a al acantilado cayendo al agua empezando esta a arrastrarla.
-???Maldito!!!- exclamo este con su ce?o fruncido empezando este a correr atrevés del borde del acantilado intentando alcanzarla, este iba aumentando su velocidad con cada pisada tensándose sus músculos dejando la marca de su pie en el suelo.
-Ja, ja, ja, eres un tonto idiota, bueno- decía Galo e intento llegar a la salida pero Deo se metió en su camino.
-Idiota, no puedes, estás herido- le decía Yan, pero el vampiro rubio lo miro.
-Tu amigo ha mostrado gran determinación, lo retendré hasta que vuelva- le dijo el vampiro y a las espaldas de Galo apareció Ares al igual que Artemisa por parte de Deo empezando a caminar ambos vampiros de manera lenta encarándose frente a frente.
Por otro lado, Jeno corría desesperado intentando llegar hasta donde estaba Astrid, pero noto que ella había perdido el conocimiento por el impacto contra el agua, de pronto ella se golpeó la cabeza contra una roca produciendo que el casta?o palideciera, a este le colgaba su brazo roto y la pelirroja de su sombra lo noto.
-No podrás alcanzarla así, aparte como piensas tomarla, aparte tu brazo...- le decía ella y de pronto el casta?o salto al acantilado hundiéndose en el agua chocando con varias piedras y empezando a ser arrastrado por la corriente, -???Idiota!!!- le grito Equidna, pero vio como una mano se agarraba de las rocas fuera del agua, de un salto Jeno salió por completo agarrando a Astrid mordiendo el borde de su malla que cubría sus intimidades de detrás, ella estaba inconsciente por un golpe en la cabeza la cual le sangraba.
Jeno se notaba cansado y totalmente empapado, estaba lleno de magulladuras y en su rostro tenía un gran corte que iba desde la parte baja de su ojo derecho hasta el final de su mejilla, este corte le sangraba en gran medida, este observo la distancia que le faltaba para llegar al borde y dio un salto, ya que ese era la única forma que tenía de avanzar por su brazo roto, al volver a agarrarse con sus dedos en la roca se deslizó hacia abajo raspándose estos mientras le sangraban, este miro aterrado, pero no era por el dolor sino por la chica, porque su cuerpo empezaba a caerse dejando la malla en la boca de Jeno, este miro hacía arriba y continuo avanzando.
Donde estaban peleando Deo y Galo, se podía apreciar que estaba lleno de cráteres y un vampiro rubio se notaba muy cansado, en cambio, el vampiro pálido apenas y se notaba herido, en un instante el rubio no pudo más y termino arrodillándose exhausto.
-Es tu fin maldito- le dijo Galo portando una sombra en su mirada empu?ando su gigantesca pica el dios de la guerra apuntando a matarlo.
-Es el fin me niego a que nos mate- le decía Delel a Yan empezando a correr lejos de allí dejando al sátiro de cabellos claros con una expresión de asombro.
-??Maldito nos vas a abandonar?!- le pregunto de manera exaltada Yan quien estaba protegiendo a la herida Alysa.
-???Si, si, me niego a que me maten!!!- gritaba el sátiro de menor tama?o, pero de pronto noto como sus pies eran elevados del suelo y era alzado por su cabello, -No otra vez- repitió el mismo y vio que quien lo había tomado no era otro que Jeno quien se mostraba lleno de heridas y los cabellos de Equidna sostenían a la herida e inconsciente Astrid.
-No, no, no, ???No te vas a ir!!!, no después de lo que nos metiste- le dijo el casta?o observando al sátiro con una expresión que causaba terror, Jeno dejo a la chica junto a su madre y Yan y estos al ver su estado portaron una expresión de perplejidad, -Sé que puede que no sobreviva, pero me niego a perderla aun, lo voy a matar- decía el casta?o apretando la cabeza del sátiro observando a Galo quien cruzo su mirada con el casta?o.
-Oh, ya veo, ciertamente tu fuerza es de cuidado, eres un hombre que se crio con centauros, subestimar tu fuerza sería una idiotez, lo sé dé primera mano, pero mírate, solo acumulas heridas y yo puedo regenerarme casi al instante, no te das cuenta de la diferencia de nuestras fuerzas- le decía Galo empezando a caminar hacia Jeno apuntando Ares su lanza hacia el casta?o.
-?Estás dispuesto a pagar para que te perdone?- le pregunto Jeno al Sátiro que agarraba por el cabello y este lo miro perplejo.
-?Qué vas a hacer?- pregunto el sátiro con un gran temor en su interior pues por el poco tiempo que había pasado con esas personas ya había comprendido la loca personalidad del casta?o y eso fue su mayor temor, -Mierda- Jeno lanzo al sátiro contra Galo, pero este intercepto el lanzamiento con un golpe echándose a un lado pero en ese instante Jeno apareció frente a él.
Galo observó como los cachetes de Equidna se inflaban y esta soltó sobre él un aliento de vapor el cual recibió de lleno sufriendo varias quemaduras mientras este se protegía sus ojos con los brazos y ahí fue cuando lo vio, ahora los cachetes de Jeno fueron los que se inflaron y de un soplido envió una ráfaga distinta a la de Equidna, pero puedo afirmar que ambos ataques se mezclaron, el aliento que expulso Jeno no fue otro que una ráfaga de fuego que se mezcló con el vapor causando una explosión que hizo que varias partes del cuerpo de Galo salieran volando.
-Así que ese es el poder de Equidna, en su máximo esplendor, un efecto aleatorio que puede causar cualquier resultado, pero... tiene mucha suerte ese maldito como para mezclar esos ataques- decía la cabeza de Galo que estaba totalmente quemada, pero de pronto varias venas saliendo del cuello, estas se unieron con la cabeza y los demás miembros volviendo a estar completo sanando también las quemaduras, -Como decía antes, yo me puedo...- le decía Galo, pero el casta?o le golpeo con su pu?o el rostro del vampiro produciendo que este sangrara tanto por la boca como la nariz.
-???Ya callate!!!- le grito Jeno lanzándose a atacarle respondiendo de la misma forma el vampiro comenzando una lucha entre ellos dos.
Donde se encontraban Yan y compa?ía se acercó un vampiro rubio caminando con un sátiro peque?o en sus manos, agarrándole este por una pata, el sátiro de cabellos claros cruzo miradas con este y los ojos escarlatas de Deo le dejaron la garganta seca, el rubio dejo al sátiro en el suelo y hablo.
-Esa mujer que aquel hombre salvo no sobrevivirá, siento como su corazón va dejando de latir, no sobrevivirá y la vampira tampoco, sus órganos están destrozados y su regeneración no es suficientemente fuerte como para salvarse.
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-??Y qué quieres que haga, idiota?!- le exclamo Yan encarándolo a pesar de la diferencia de fuerza quedándose muy seria Deo mientras que las palabras que dijo este se le clavaron en la mente al sátiro cristalizándose sus ojos.
-Los salvaré- dijo Deo y con su mano se atravesó el pecho además de hacerse una grieta por donde empezó a soltar un chorro de sangre la cual ba?o a todos los presentes, curándose todas las heridas de Astrid al cabo de unos segundos manteniéndose esta inconsciente, Alysa sintió como todo en su interior volvía a la normalidad aparte de recuperar sus energías, las heridas de Eleira sanaron y Delel despertó sin ningún rasgu?o.
-Espera...- le dijo Yan al vampiro notando como este empezaba a secarse momificándose, pero este lo callo.
-Más les vale, que no sea en vano- le dijo este terminando por caer al suelo como un cadáver seco e inmóvil.
-Eso espero porque ahora mismo solo podemos confiar en Jeno- dijo Yan manteniendo su vista fija en la pelea de su mejor amigo.
Donde se encontraban tanto Galo como Jeno se podía observar como el casta?o le arremetía un rodillaso en la mandíbula al vampiro para después moverse de manera rápida hacia su parte de detrás dándole un fuerte codazo en la nuca, Galo intento darle en el estómago con su codo, ya que estaba a sus espaldas, pero Jeno volvió a girar y en el giro le dio un golpe invertido de nuevo en la mandíbula al vampiro con su brazo sano, de ahí volvió a darle un pu?etazo produciendo que le partiera la nariz, el vampiro retrocedió sanándose y de manera veloz desapareció de la vista de Jeno, cuando el casta?o lo pudo ver era demasiado tarde le había arremetido un golpe, pero este se logró bloquear el rostro con su antebrazo, pero el golpe del se?or vampiro fue tan fuerte que se escuchó como los huesos rugían, destrozándose su otro brazo, quedando sus manos inutilizadas, pero los ataques de Galo no iban a terminar ahí, le lanzo una patada, pero la gruesa cola de serpiente de Equidna rodeo a Jeno protegiéndolo, Galo lanzo varias patadas contra las escamas y noto que no le hacía nada, es más su pie estaba roto por lo que su sombra tuvo que intervenir, Ares envió una gran estocada con su lanza que del fuerte impacto hizo retroceder a la mujer, luego vino el próximo ataque de la lanza el cual fue con un giro cortando las escamas produciendo que sangrara y equidna gritara del dolor retirando su cola, ahora Jeno tenía en el muslo un corte y el pie de Galo había sanado, el casta?o se lanzó corriendo contra el vampiro mientras este lo recibía con una sonrisa psicópata, tras intentar atraparlo con sus manos noto que Jeno se había agachado y en lo que se levantaba envió una patada al estómago de Galo produciendo que escupiera sangre, pero rápidamente Jeno envió otra patada en la misma posición en medio del rostro del vampiro produciendo que callera al suelo, tras esto Ares intento atravesarlo con su pica, pero Equidna le dio forma a sus cabellos volviéndolos pu?os golpeando consecutivamente a gran velocidad el pecho del dios logrando que se detuviera, cuando los pelos de la pelirroja se debilitaron y volvieron a la normalidad se notó que apenas y el dios había recibido da?o alguno.
-Vez a lo que me refería, tu cuerpo cada vez almacena más heridas, ya no eres capaz de sacar la máxima fuerza de tu potencial humano como al principio- le decía Galo recordando el pu?etazo que lo desmembró, -En cambio, yo estoy sano completamente, en cambio, tú, ya no puedes mover los brazos.
-No necesitó los brazos para ganarte, sé que puede sonar arrogante, pero ya te gane- le dijo el casta?o portando una sonrisa dentuda riéndose de igual forma la mujer serpiente en a su espalda.
-???Como te atrevés a decir tal cosa, jamás podrías ganarle a seres como nosotros, me estoy empezando a hartar de ti, soy más fuerte que tú!!!- le gritaba Galo colérico de ira, pero de pronto su antebrazo sufrió un corte limpio cayendo al suelo enfocando su ojo una hebra de cabello muy delgada casi invisible y cuando lo noto, todo su cuerpo estaba rodeado de cabellos escarlatas, -?Acaso?...
-Por favor, todos ustedes monstruos son más fuertes que yo, pero ninguno me ha ganado todavía- le dijo este tocándose con su dedo la cabeza mientras sonreía y esa expresión le hizo recordar algo a Galo, algo que se había enterrado hace mucho tiempo en su memoria, un recuerdo de cuando era un humano.
Nos ubicamos hace mucho tiempo en el a?o 480 a.C durante la Segunda Guerra Médica en ella el Rey Persa Jerjes I intentaría poner fin a Grecia tomando venganza por la derrota que sufrieron en el a?o 490 a.C en la Primera Guerra Médica, en la Batalla de Maratón, durante este acontecimiento tanto Esparta como Atenas tuvieron una alianza, batallando Esparta por tierra y Atenas por mar, Galo se encontraba dentro del ejército persa y se estaba enfrentando a un ejército de trescientos Espartanos, comandados por su rey, el Rey Leónidas, si, esto fue en la famosa batalla de Termópilas.
La furia espartana cobraba vidas a más no poder, no importaba que el ejército persa superara en 10 al los espartanos y sus aliados, durante la batalla, una traición por parte de los griegos condujo a la victoria de los persas, la batalla termino bajo una lluvia de flechas acribillando a esos feroces guerreros, pero aquí, Galo que era uno de los arqueros, fue donde quedo sorprendido, al ver la lluvia de flechas, cualquiera aceptaría con terror su destino, pero no los espartanos y menos su rey.
-Si las flechas medas cubren el sol, lucharemos a la sombra- dijo el Rey de Esparta portando una sonrisa dentuda y que a la vez retaba a todos sus enemigos.
Tal afirmación sorprendió a Galo tanto que lo hizo perderse en su mente y no disparar su flecha, como podía alguien sonreír ante su situación, nunca pudo descubrirlo, ya que mientras estaba distraído un guerrero espartano le corto su cabeza de un poderoso tajo cobrándose su vida.
Allí terminaría la vida mortal de Galo, tiempo después por manos del destino este sería revivido como un se?or de la oscuridad, un se?or vampiro, superior a todas las razas, comparable a los dioses.
Volviendo a la actualidad Galo no podía dejar de ver la imagen de aquel rey en el sonriente muchacho, entonces noto que esté en uno de sus brazos rotos movió ligeramente su dedo y el otro antebrazo del se?or vampiro fue cortado cayendo otra vez al suelo.
-Ya comprendo, he sido iluminado por un recuerdo, uno de una vida pasada, tú, en tus venas corre la sangre del león, vienes de Esparta- le dijo Galo adoptando un semblante de total seriedad, -Ya mi vista se percató de los cabellos tensados, están conectados a tus dedos de la mano que se te rompió, si no se hubiera roto ya me habrías cortado en mil pedazos, me enredaste con ellos cuando me golpeabas, ya tenías un plan desde antes, la ira en mí no me permitió percatarme.
-Pues si, esto se me ocurrió cuando Equidna se me presento y me amenazo- le decía el casta?o recordando ese momento mientras la pelirroja sonreía.
-Pero para tu mala suerte tu brazo se rompió, no podrás cortarme más rápido de lo que me regenero- le decía este y sus brazos fueron conectados por venas y volvieron a su lugar, -Ahora Ares te acabara, te enviaré la técnica que creo esa grieta, pero esta vez no fallara- le dijo el vampiro y el dios en su sombra cabalgo contra el casta?o girando su lanza para darle mayor potencia mientras que la punta se llenaba de llamas al pasar por el pelaje ardiente de los caballos.
-Dijiste que tuve mala suerte porque llegaste a romper mi brazo, que va, tengo mucha suerte, porque ella ahora es mi sombra- le decía el casta?o con una expresión triunfante justo antes que Ares le enviaré el poderoso ataque, Equidna entrelazo su mano y sus dedos con los de Jeno y de una forma conjunta cerraron sus manos ayudándolo ella, ya que sus huesos destrozados no podrían, al hacerlo los cabellos tensados cumplieron su propósito, todas las partes del cuerpo de Galo fueron cortadas en minúsculos pedazos provocando una gran explosión de sangre desvaneciéndose Ares justo delante de Jeno, -???Yo gane!!!- grito el casta?o acostándose en el suelo empapado de sangre y la cabeza de Galo fue atrapada por una mano que se formó en el pelo de Equidna poniéndola está justo al frente de Jeno, todos los presentes estaban sorprendidos ante tal resultado.
-Lo logro, lo derroto- afirmaba Yan que estaba con la boca abierta observando la culminación de la batalla.
-No, el aún puede regenerarse, no hay manera de matarlo a no ser que sea por plata o con la luz del sol- le dijo Alysa quien se mostraba bastante seria.
-Muy bien Jeno y ahora que vas a hacer, puedo regenerarme en cualquier momento y falta mucho para que salga el sol...- le decía la cabeza de Galo portando una sonrisa perturbadora, pero fue callado por el casta?o.
-Ah, si lo había olvidado, menos mal que Equidna lo guardo por mí, mi estómago no lo podría guardar tan cómodo como el de ella- le decía Jeno captando la atención de Galo y de pronto Equidna abrió la boca sacando su lengua de serpiente la cual tenía enrollada que fue desenrollando poco a poco hasta que se vio un trozo de una espada de plata.
-????Acaso?!!!- pregunto exaltado y perplejo el se?or vampiro recordando en el momento que Jeno apareció y le rompió su espada de plata con una mordida, -El da?o que reciba tu sombra te afecta a ti y viceversa, acaso, también, no puede ser, el trozo de mi espada- repetía este comprendiendo toda la estrategia del casta?o temblándole la mandíbula notando como uno de los mechones de la pelirroja se volvía una mano y tomaba el trozo.
-Te gané, Galo, supongo que recoges lo que siembras, muchos compa?eros de la tribu murieron y mis amigos salieron heridos, pudo ser diferente si no hubieras tenido la cabeza tan dura- le dijo el casta?o y los cabellos que sostenían el pedazo de plata empezaron a moverse hacia el pálido vampiro.
-No te compadezcas de mi Jeno, tal y como debí esperar del hombre más fuerte del mundo, pero que sepas que no estoy solo en esta cripta, solo soy un peón más, tras mi muerte la bestia se despertara, ella es quien guarda el pergamino que tanto buscan, ja, ja, ja- le decía carcajeándose Galo mientras que el trozo de plata atravesaba poco a poco la carne de su frente llegando a su cerebro empezando a calcinarse desde dentro, (Otra vez, me mato un espartano) pensó en sus últimos instantes el se?or vampiro calcinándose por completo volviéndose cenizas al igual que todos los trozos que estaban esparcidos desapareciendo, sin dejar un rastro de polvo.
-?A qué se estaría refiriendo?- se preguntó el casta?o quedándose con grandes dudas en su interior.
-No lo sé, pero de algo estoy segura, hay algo en el fondo de la cripta- le dijo Equidna adoptando un semblante de total seriedad.
Jeno camino a duras penas donde se encontraban sus amigos recibiéndolo en brazos Yan quedando inconsciente el casta?o por la perdida de sangre poniéndolo de una forma suave el sátiro en el suelo.
-Sus heridas le empiezan a cobrar factura- dijo Delel parándose al lado de Yan cruzando ambos la mirada, -Puede que no lo logre.
-Si lo hará- dijo la peque?a vampira caminando hacia el casta?o sentándose en su pecho y mordiéndose su mano le empezó a rociar la sangre que se produjo ella a causa de la mordida, -Espero sanarlo todo lo que pueda, pero aún estoy débil- dijo Alysa mientras respiraba de una manera entrecortada.
Al cabo de unos minutos el cuerpo de jeno empezó a sanar curándose sus mayores heridas que eran sus brazos, de pronto el casta?o abrió los ojos levantándose rápidamente asustando a la ni?a vampira la cual se levantó, notando este que estaba totalmente sano a excepción de su herida en la cara que no se cerraba del todo, pero ya no expulsaba sangre.
-Gracias Alysa, me has salvado, otra vez- le dijo este levantándose caminando hacia el vampiro momificado.
-?Oye, que vas a hacer?- pregunto Yan notando que Jeno se mordía la mano y empezaba a soltar unas gotas de sangre.
-No es obvio, lo voy a revivir- respondió este dejando a todos con los ojos como platos y perplejos.
Continuara...

