En un lugar apartado creado por la devastación del disparo de Kurimu, en un lago, flotaba el cuerpo inerte de Graviel, a este le faltaba un brazo y tenía toda la piel calcinada, también se le había evaporado todo el pelo de su cuerpo, su piel soltaba humo mientras flotaba sin rumbo, debajo del lago una criatura microscópica se empezó a acercar a él, una especie de ameba monstruosa se introdujo en su cuerpo através del agua que estaba tragando su boca al estar está abierta, al estar dentro de su cuerpo, la ameba comenzó a expandir su físico introduciéndose en su cerebro y demás órganos, hasta que de repente Graviel abrió los ojos estando sus pupilas de color dorado.
-Vaya, vaya, que raro me siento, este cuerpo, el pensar, asombroso- dijo Graviel, pero sin saber a ciencia cierta quien hablaba por su boca alzándose en el aire flotando con sus poderes gravitacionales, -Deseo consumir más- dijo el de cuerpo arácnido marchándose del lugar volando de manera calmada.
Alejado de allí contemplando la escena, se encontraba el príncipe Erick, este lo vio todo notándose pensativo y con un semblante muy calmado.
-Al parecer, las cosas toman un giro inesperado- dijo este marchándose del sitio caminando tranquilamente.
En la ciudad de las máquinas, flotaba en el aire impulsado por sus campos magnéticos la reina del metal, recubierta con su armadura y máscara fragmentada, ella estaba reconstruyendo con sus poderes los edificios y a los robots destrozados por el disparo de Kurimu, estaba avanzando rápidamente, pero de repente escucho un edificio derrumbarse haciéndola gritar del enojo con su voz fragmentada, volando rápidamente hacia el lugar.
-Con eso será suficiente para atraerla primo, bien echo, lamento que te tengas que ensuciar las manos- decía una chica que se encontraba allí, está se notaba joven, tenía un largo cabello color verde oscuro, este era liso, pero se ondulaba en las puntas, portaba ojos filosos color esmeralda y vestía una camiseta de tirantes color blanca y un short corto de color rojo, además de estar descalza.
-Por lo único que deberías disculparte Lucy es por hacerme usar esta ropa- dijo quien estaba a su lado siendo un joven apuesto, era alto de constitución tonificada, musculoso y remarcado, de cabello medianamente largo erizado, con los flecos en pinchos, también de color verde oscuro, pero mucho más oscuro que el de ella, de ojos filosos color negro, vestia una camiseta de tirantes que se notaba que le quedaba ajustada color negro y un short corto color azul notándose sus cuádriceps muy musculosos, además de estar descalzo también.
-Drac, yo no tengo la culpa que tu estúpida fuerza irracional y esos músculos destrozarán la ropa que traías puesta, aunque te agradezco, has matado muchos monstruos para ayudarme hoy, -le decía la llamada Lucy recordando el momento exacto en que este se quedó desnudo, ya que su ropa se destrozó sonrojándose esta, -Aún soy una chica peque?a, me hiciste ver algo muy... algo que no podía dejar de ver debido a su tama?o le decía está juntando sus dedos notándose nerviosa y sonrojada.
-Lo siento fuiste muy amable al darme tu ropa de repuesto, te lo agradezco, eres mi prima y nuestros padres son hermanos, pero con un vínculo más fuerte pues son hijos de la misma madre, no como nuestros otros tíos, estamos juntos en esto y juntos somos invencibles- le respondió el peliverde y ella apartó la mirada sin saber qué responder.
-Idiota...- dijo ella en voz baja y de inmediato ambos se pusieron alerta pues el metal comenzó a temblar y a flotar deformándose su forma comenzada a ser arrojados contra ellos, rápidamente el muchacho se puso delante de la chica y con sus pu?os recubiertos de aura golpeó cada trozo partiéndolo a la mitad.
-Allí está lo que buscábamos- comento el chico notando como la reina mecánica bajaba al suelo encarando a ambos muchachos con su aura eléctrica rodeándola.
-Vaya vaya, que tenemos aquí, una fea, ven y atácame bicho raro- le decía Lucy riendo ligeramente notándose el semblante encolerizado de la pelirroja alzando su brazo enviándole un relámpago en su contra, pero este se deshizo en el aire quedándose sorprendida la reina mecánica, -Idiota, caíste en mi trampa, es tu turno primo.
La reina del metal intento controlar el hierro a su alrededor, pero fue inútil, no podía, sus poderes se habían ido, de inmediato el muchacho de cabellos erizados la tomo por el rostro apretando su máscara con fuerza fragmentandola alzándola en peso gritando la pelirroja del dolor.
-Apuesto a que no comprendes lo que sucede, mi poder consiste en mantener las cosas en calma anulando las habilidades de aura, pero solo si los golpeó, entonces que sucedió porque ni te toque, sencillo, hice un contrato con mi bestia de ánima, a cambio de cualquier habilidad ofensiva que mi cuerpo pueda ofrecer conseguí el poder de anular permanentemente cualquier poder que tenga un usuario o una bestia de aura y eso fue lo que te paso, jamás volverás a controlar el metal reina de las máquinas, ahora deberías llamarte reina de la fealdad, vez porque no necesitó habilidades ofensivas, porque tengo a mi primo- decía la chica y el muchacho soltó a la pelirroja notándose que cargaba un pu?etazo.
-Solo estamos haciendo que esto sea lo menos doloroso posible, lo siento- le dijo este y le lanzo su golpe impactando este en su pecho agujereándolo creándole un hueco que llegaba hasta su espalda teniendo una enorme hemorragia la pelirroja siendo enviada miles de metros hacia detrás por la poderosa onda expansiva estrellándose contra varios edificios que se le derrumbaron encima.
-?Seguro que la mataste?, ese es tu problema siempre te estás conteniendo, pudiste hacer que no quedara nada de ella- le dijo Lucy y este asintió.
-Sé que fue suficiente, vámonos, es hora de ir a por otra- le dijo el muchacho y ambos se marcharon del lugar, notándose que la ciudad se desmoronaba en trozos quedando devastada.
Horas después, ya de noche, tanto Dylan como Kurimu estaban caminando por los bosques y ambos llegaron a un sitio que parecía una salida de la espesa vegetación, al ver el lugar ambos quedaron sorprendidos, pero en el caso del casta?o se notaba su terror, ambos vieron una ciudad robótica, pero esta estaba apagada y destrozada.
-No esperaba ver esto, ?qué paso aquí?- pregunto Dylan respondiéndole el casta?o.
-Aquí fue donde caí con Setsuna, ambos nos enfrentamos a la reina del electromagnetismo, logramos escapar y luego ella me apu?alo y me arrojo por una cascada- dijo Kurimu dejando sorprendido al azabache.
-Son tantas cosas que no sé ni que decir, obviando a la traidora y sucia de Setsuna, es sorprendente que hayas sobrevivido a un encuentro con una de esas bestias todopoderosas sin usar ese contrato apresor que tienes.
-Sobrevivimos porque la reina de las máquinas no era malvada, se contuvo la mayor parte del tiempo, aunque me lanzo un rayo y me mato, o casi, pero detuvo mi corazón, pero aparte de eso, no era cruel como Graviel- decía el casta?o avanzando por la destrozada ciudad, de pronto sintió algo que lo dejó sorprendido, -Esa débil aura, no puede ser- dijo este corriendo hacia los escombros apartándolos rápidamente quedando sorprendido Dylan con su comportamiento.
-?Qué buscas?- le pregunto el de las puntas rojizas y al ver que Kurimu aparto todos los escombros encontraron debajo a cierta pelirroja cubierta de metal, está estaba agonizando mientras expulsaba de su herida sangre y aceite, -Oh a quién- repitió nuevamente el azabache y noto que el semblante del casta?o estaba entristecido y el mismo coloco su mano sobre la herida de la chica, -Kurimu no te atrevas- le advirtió este, pero el casta?o hizo caso omiso y con las partículas de su aura dispersa sano a la chica mecánica, prendiéndose de repente su ojo infrarrojo y abriéndose el que tenía humano, viendo el rostro del chico.
-?Estás bien?- le pregunto este y la pelirroja se notó confundida, pero tras un rato asintió, viendo fijamente los labios del casta?o y como se deformaban para dedicarle una dulce sonrisa, en ese instante Dylan tomo a Kurimu por el pelo y lo arrastro lejos mientras este se quejaba.
-??Qué hiciste loco?!- le preguntó Dylan susurrándole alejados de la chica, pero notándose su enojo visible a lo que el casta?o le respondió riéndose, -???No te rías!!!- le grito este alzando un poco la voz bajándola de inmediato para no llamar la atención de la reina de las máquinas.
-Tranquilo, no soy idiota, desde que la vi note que su aura está debilitada, es como la tuya, dispersa por todo su cuerpo, eso solo significa que ya no tiene poderes, quien le hizo esto le quito su habilidad de aura, ya no es peligrosa, aparte ya te dije que es amable- le respondió Kurimu adoptando un semblante más serio.
-La última vez que confiaste en una mujer enemiga te apu?alo el pecho, pero tus escusas me han convencido, quizás pueda ser útil para guiarnos por este lugar- dijo el azabache suspirando y en eso notaron que la pelirroja estaba tras de ellos tocando el hombro de Kurimu.
Está se notaba nerviosa y miraba hacia abajo para poder ver los ojos del casta?o, ya que ella era mucho más alta que él, está le tomo la mano e intento decirle algo, pero sus cuerdas vocales no funcionaban, solamente pudiendo hacer ruidos vacíos.
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-Tranquila, yo te protegeré, volvamos al bosque Dylan, allí estamos protegidos por la vegetación, aquí estamos al descubierto- le dijo el casta?o y el de puntas rojizas asintió.
-Buena idea Kurimu, pero no deberías hacerle promesas vacías a tu nueva novia, porque tú no puedes protegerte ni a ti mismo- le dijo de manera seria Dylan y ambos junto con la reina de las máquinas se adentraron en el bosque.
Ya dentro y protegidos por la espesa vegetación, estos se sentaron a descansar en una zona del lugar mientras Dylan recogía madera y la juntaba tratando de prender una fogata, en eso mientras Kurimu iba a ayudarlo la pelirroja lo detuvo sosteniendo su brazo, ella lo invitó a sentarse a su lado y este lo hizo, la chica recubierta de metal empezó a escribir en la tierra, formando una palabra, la palabra era un nombre o eso parecía, Jun.
-?Tu nombre es Jun?- le pregunto el casta?o y la chica asintió sonriendo ligeramente este, -Duerme un poco Jun, ha sido un día difícil- le dijo este y la pelirroja le hizo caso acostándose en el suelo apagándose su ojo rojizo y cerrando el suyo normal, en eso Kurimu se acercó a ayudar a Dylan, pero este ya había prendido el fuego.
-?Por qué le estamos ayudando Kurimu?, sabes que si ella no muere antes del décimo día, no podremos volver a nuestro mundo- le dijo Dylan dejando si palabras al casta?o.
-Debe haber alguna forma de no recurrir a eso, solo descansemos está noche- le dijo este y el de puntas rojizas chasqueo con la lengua.
-Deja de vivir en tu mundo de fantasía Kurimu, no podemos permitirnos dormir, sabes cuántas bestias están al asecho, sé que no las hemos visto, pero son astutas y aparecerán cuando estemos desprevenidos, no podemos descansar como mismo no podemos acogerla y cuidarla como una amiga, aparte tenemos enemigos, seguro fue algún príncipe el que le hizo esto, es muy peligroso, también debemos cuidarnos de Setsuna, intentará librarse de nosotros, ya que su vida depende de la nuestra y por último Matt, ese tipo es muy peligroso, de no ser por Graviel hubiera acabado conmigo y con mi tío Erick.
-?Qué fue lo que pasó?- le pregunto el casta?o.
-Peleamos o por lo menos mi tío lo intento- dijo este empezando a recordar lo ocurrido.
En ese momento la mente de Dylan lo trasporta a su recuerdo de cuando la pelea estaba a punto de comenzar entre Erick y Matt.
-Conozco a todos los príncipes, los estudié a fondo para descubri cuál era la mejor opción de matar y entrar a la cacería, elegí el más poderoso porque es que ninguno vale la pena, todos son ni?os ricos que no merecen lo que tienen, tú eres un cobarde, pero tienes buena cantidad de aura, con una habilidad bastante útil, esa cosa que flota al lado tuyo puede crear construcciones de saliva, además se pueden endurecer rápidamente, es útil, pero en tus manos es inútil- decía Matt provocando que venas de enojo aparecieron en la frente de Erick y su rostro se ensombreciera.
-Solo repites lo mismo una y otra vez, tú no pareces alguien que haya pasado mucho trabajo en la vida a mi parecer, te vez como un muchacho rico y egocéntrico también- le respondió Erick y Matt enojado tomo varias plantas del suelo transformándolas en tres monedas, rápidamente con sus dedos recubiertos de aura las lanzo contra el príncipe.
Este se recubrió con su coco el cual empezó a vomitar frente a él generando un muro que paró dos de las tres monedas, ya que una tuvo suficiente fuerza como para atravesar la construcción golpeándole el rostro rajándoselo.
-Va una, según veo, tienes mucha aura, por lo que asumo que debes valer más o menos veinticinco centavos, es el máximo que puedo producir para una persona, pero para ti bastara- dijo Matt dejando confundido a Erick.
-?De qué hablas?- pregunto el príncipe y el rubio se echó a reír, acercándose por detrás de este siendo tan rápido que no lo pudo ver tomando el reloj de su mu?eca convirtiéndolo en varias monedas hasta que golpeó la espalda de Erick haciéndolo gritar del dolor mientras los centavos perforaban su piel cayendo al suelo, en eso Matt le pateó el abdomen con su pie por mera diversión.
-Veinte centavos, solo faltan cinco- dijo el rubio y con una moneda que tenía en la mano empezó a jugar con ella y se la termino lanzando al Erick golpeándole ligeramente el rostro, -Ups, perdón, solo quedan cuatro- decía este y de repente noto que Dylan estaba a su lado golpeándole con su codo en la nariz haciéndolo sangrar, en eso Erick aprovecho he hizo que su coco escupiera una bala de saliva la cual se moldeó hasta volverse un ladrillo que golpeo la frente del rubio echándolo hacia detrás sangrándole la cabeza debido a la fuerza del impacto, -???He decidido que primero te mataré a ti renacuajo, las personas normales que no tienen despierto su flujo espiritual solo valen un centavo antes, de quedar en bancarrota, muere!!!- le grito este tomando algunas plantas del suelo formando tres monedas.
-Comprendo su habilidad un poco, ya que tenemos cierta afinidad a la misma forma de usar nuestra aura, crea monedas y golpea a las personas con ellas, las crea a partir de objetos o cualquier cosa a su alrededor, habla de bancarrota, por lo que si me llegases a tocar con los veinticinco centavos, tú podrías trasformarme en una moneda y automáticamente moriría- explico Erick y el rubio sonrió notándose su frustración.
El Hombre de las gafas oscuras salto en el aire y dando una voltereta lanzo sus monedas, rápidamente Erick se puso delante de Dylan recibiendo dos impactos en su pecho y abdomen y justo cuando iba a recibir el tercero su coco agarro la moneda entre los dientes escupiéndola al suelo, rápidamente su coco lanzo varios escupitajos que en el aire se endurecieron volviéndose ladrillos pesados, pero el rubio los esquivo fácilmente y avanzo impulsado con su aura hasta que quedó justo al frente del príncipe, con su pu?o limpio golpeó el rostro de Erick lo cual lo envío a volar junto con Dylan al suelo y así, volvemos a dónde se había quedado el relato anteriormente, llegando Setsuna y posteriormente Graviel.
-Ese tipo era peligroso, me preguntó si mi tío Erick habrá sobrevivido al ataque que le hizo Graviel, no es muy fuerte, no merecía esto- decía Dylan entristeciéndose su mirada, pero el casta?o le puso la mano en el hombro calmándose ligeramente.
En un lugar apartado en esa misma zona selvática avanzaba una albina hasta que paró a orillas de un lago, está se arrodilló y metió sus manos en este para arrojarse agua a la cara, está se notaba exhausta hasta que noto que alguien se le acercó por detrás poniéndose rápidamente en guardia.
-Parece que no se te puede tomar por sorpresa bonita, que tal si vienes conmigo un rato, después de todo tus amiguitos ya no te quieren verdad- le decía Matt frunciendo el ce?o la chica.
-Aunque parezca joven y lo soy, ya tengo bastante edad como para saber que una chica no debe juntarse con tipejos como tú, ?ahora dame una razón para dejarte vivo?- le decía Setsuna y de pronto alguien que apareció del lago comenzó a hablar.
-No pueden pelearse, los necesitó a ambos- dijo Erick que salía del lago, este se estaba ba?ando en el lugar y estaba totalmente desnudo haciendo una mueca de asco el rubio mientras que Setsuna parecía indiferente.
-Realmente no eres lo que quería ver sin ropa está noche cobarde, ?qué te ha sucedido?, noto más confianza en tu voz, además tu aura, ha cambiado- le preguntaba el rubio y la albina chasqueo la lengua hablando de inmediato.
-Es obvio porque, no es él, alguien parece que tomo su lugar- dijo Setsuna y de inmediato el aspecto de Erick comenzó a cambiar como si unas nieblas se disiparán dejando sorprendido al rubio el cual cerraba y abría sus ojos incrédulo.
-Tú no eres el único al que se le ocurrió tomar el puesto de un príncipe para venir aquí, solo digamos que yo fui más inteligente, a qué les convenció mi actuación, la estuve practicando mucho tiempo estudiando al verdadero Erick, lástima que vivía solo, tardarán mucho en encontrar su cuerpo encerrado en su cuarto- comentaba este notándose que su voz cambiaba a una más suave y delicada pero aún varonil.
La persona que había aparecido en ese sitio era medianamente alta, de cuerpo delgado, pero tonificado, con un largo cabello lacio color negro azulado que se movía por las fuertes ráfagas de aire, aún estaba desnudo deslumbrando la forma de su cuerpo y belleza tanto a Setsuna como a Matt dejándolos con la boca abierta, al moverse su pelo se pudieron ver sus ojos los cuales eran de cristal, como espejos viéndose a sí mismos tanto el rubio como la albina, pero al verse quedaron asustados con lo que vieron.
-?Qué nos hiciste ver maldito?- pregunto notándose exaltado el de las gafas oscuras mientras gotas de sudor frío recorrían su frente, lo mismo sucedía con Setsuna.
-Solo vieron la verdadera forma de sus almas, se sienten así porque seguro son seres horribles, no me extra?a, ya que son personas malvadas- les dijo este hombre que de inmediato se notó como se alzaba en vuelo mientras trozos del lago comenzaban a flotar a su alrededor, parecido al efecto que hacía Graviel cuando manipulaba la gravedad en el ambiente.
-No importa quien seas, eres un engreído y me estás subestimando- decía el rubio agachándose tomando un trozo de hierba del suelo transformándolo en una moneda, -Eso explica la cantidad de aura absurda que tenías, pero para tu mala suerte solo necesitaba un tiro más para dejarte en bancarrota- le dijo Matt y rápidamente le lanzo una moneda, pero está se paró en el aire siendo controlada por el de los ojos de cristal.
-Mis habilidades se basan en los poderes psíquicos, mi mente es mi mejor arma, tengo telequinesis y telepatía, entre otras cosas, pero eso no importa tanto, ?entonces me ayudarán o no?- les pregunto este mientras jugaba con la moneda flotante que le había lanzado Matt.
-?Tú eres a quien buscaba!, ?dónde está mi hermano?- le pregunto la albina sonriendo ligeramente el muchacho, este alzo su mano y de inmediato el cuerpo de Setsuna y de Matt dejo de moverse alzándolos en el aire, -??Maldito que pretendes?!
-Intento persuadirlos peque?a Setsuna, te aseguro que tu hermano está bien y está haciendo lo que él desea, tú podrías verlo, solo si haces bien este trabajo, necesitó que ambos vayan y secuestren a la reina de las máquinas, vi como nacía una nueva criatura y estoy intrigado- le decía el psíquico y la albina soltó una ligera risa.
-Aunque quisiéramos no podríamos hacerlo, no tenemos la suficiente fuerza, tu mismo viste el nivel de esos monstruos cuando luchaste contra Graviel- le dijo la chica y el muchacho negó con la cabeza.
-Déjame terminar la historia peque?a Setsuna, la reina de las máquinas ya no tiene poderes, fueron sellados por uno de los participantes, actualmente viaja con el joven Dylan- le respondió el psíquico y la albina se echó a reír, -?Dije algo gracioso?
-Si, muy gracioso, si ella está con Dylan también lo está Kurimu, él fue quien derrotó a Graviel, es más peligroso que cualquier bestia de este mundo- le respondió la albina quedándose pensativo el psíquico.
-Interesante, no sabía quién había derrotado a Graviel, parece que salí de la escena demasiado rápido, ese muchacho me tiene intrigado, pero no me importa por ahora, podría matarte y así acabaría tanto con el cómo con Dylan, pero eso haría que perdiera a la reina de las máquinas, ya que no tiene aura que rastrear, pero hay una solución- le decía este hasta acercarse mucho al rostro de la albina, casi rozándose sus labios, pero esta se estaba resistiendo, -Sé que ese chico solo puede disparar una vez al día por lo que es su oportunidad para quitarles a la reina y tal vez hasta podrías quitartelos de encima, ?me entiendes verdad?, así que porque no hacemos un contrato muchachos- les dijo este y ambos comenzaron a sudar nerviosos notándose que estaban asustados.
Continuará...

