Mi manos agarran con fuerza los pergaminos. Mis ojos, muy abiertos, recorren una y otra vez los signos imposibles que los cubren. A pesar de las peque?as diferencias que rápidamente soy capaz de reconocer, son claramente jeroglíficos egipcios.
Mi respiración se vuelve superficial mientras empiezo a comparar los símbolos de los textos con mis viejos conocidos de mi mundo anterior mientras el tiempo parece disolverse a mi alrededor, reduciéndose a una única línea discontinua de formas familiares en un contexto imposible.
No me doy cuenta de que Xia me está hablando hasta que su voz se eleva un poco más de lo normal "?Wen! ?Estas bien? ?Qué te está pasando?”
Ni siquiera parpadeo hasta que Lianhua me pone la mano en el hombro y me dice "Zhāohuán Wen, le está pasando de nuevo.”
El sonido de su voz me arrastra de vuelta de ese extra?o estado en el que suelo entrar y parpadeo incomoda. Noto que me tiemblan las manos, por lo que con una lentitud deliberada dejos los pergaminos en la mesa que tengo al lado con cuidado por si se me caen.
"Estoy bien", les digo con una verdad a medias. "Me sorprendió el extra?o idioma en el que están escritos y creo que eso activo mi Bendición. Lo siento, no esperaba algo así".
Xia me mira de reojo con una expresión que mezcla la duda con la curiosidad, pero no dice nada más.
Respiro hondo, obligándome a centrarme. Recuerdo lo que le pedí a Lianhua cuando la envié al Fragmento Celestial de las Arenas y cierro los ojos un segundo buscando anclarme al presente, y al abrirlos vuelvo mi atención hacia ella.
"Lianhua, ?puedes describirme mejor las ruinas donde encontraste estos pergaminos?", pregunto, forzando mi voz a mantener la compostura, "?Cómo eran? Las estatuas, por ejemplo ?o puedes dibujar los relieves de las paredes que aún se distinguían? Te pedí que memorizaras los detalles de los edificios, ?los recuerdas?"
"Por supuesto", responde sin dudar, pero luego frunce ligeramente el ce?o, pensativa. "Pero ?quiere que lo haga ahora o más tarde? Visité más edificios y hay más cosas que encontré".
La miro sorprendida ante sus palabras y luego miro la bolsa de cuero que tiene, la cual parece estar prácticamente vacía. No puede haber encontrado tantas cosas ?No?
Miro de reojo a Xia, que está mirando los pergaminos con los ojos entrecerrados, la nariz arrugada y una cara de sospecha. Una reunión académica no es lo más apropiado ahora mismo con ella presente. Sus exclamaciones podrían echar por tierra cualquier intento de análisis serio.
Me humedezco los labios y asiento despacio.
"De momento solo descríbeme las estatuas del patio", le digo finalmente. Una pregunta sencilla que me puede sacar de dudas y confirmar mis locas teorías y profundas sospechas.
Lianhua asiente, aunque parece algo confundida por la petición tan concreta. Aun así, obedece con la eficacia habitual.
"En el patio había muchas estatuas de gran tama?o", comienza, "pero casi todas estaban destruidas. Algunas reducidas a pedazos irreconocibles. Sin embargo, entre ellas había tres que estaban en relativo buen estado."
Hace una pausa, recordando con detalle.
"Una de ellas representaba a una mujer, o al menos su cuerpo era de mujer. Pero tenía cabeza de leona. Otra era un hombre, pero con la cabeza de un animal que no reconozco. No se parecía a nada que haya visto antes, ni siquiera en bestias espirituales. Y la última…", duda, frunce el ce?o, "la última era un hombre sentado en un trono, con un sombrero extra?o. Alto, como dividido en dos partes."
El aire se espesa mientras Xia suelta una peque?a exclamación llena de fascinación ante la descripción de Lianhua, pero su voz me llega como a través del agua.
Cierro los ojos lentamente y me hundo en la silla, con el peso de la revelación cayendo sobre mis hombros a pesar de que ya me lo esperaba.
Una mujer con cabeza de leona, probablemente Sekhmet.
Un hombre con cabeza de animal desconocido, pero totalmente en sintonía con el panteón egipcio. Tal vez si me lo dibujara fuera capaz de reconocer el animal, que puede que no sea conocido en este mundo y reconocer la deidad.
Y por último un hombre sentado con una corona que parece la del Alto Egipto. Osiris, quizás. O quizás la estatua del faraón de turno, divinizado.
Un templo egipcio. Lianhua ha encontrado un maldito templo egipcio. Aquí de todos los sitios.
?Qué demonios hace un templo egipcio en un mundo que hasta ahora todo se rige por la cultura china. Donde todo, desde la mitología hasta la arquitectura, pasando por la caligrafía es de ascendencia no oriental, no asiática, si no específicamente china. ?Cómo es posible que las arenas del Fragmento Celestial escondan algo enterrado que no pertenece a esta cultura?
Y de repente me viene a la cabeza la conversación con Hong Yan, el gerente del Pabellón de la Perla Dorada, sobre como se creía que los Fragmentos Celestiales del mismo tipo del que era el Fragmento Celestial de las Arenas habían pertenecido a los reinos celestiales donde, por algún tipo de catástrofe, habían terminado en ese estado.
Pero eso me dejaba con otra duda, ?Qué demonios son los Reinos Celestiales?
Pero dejo que la pregunta sobre los Reinos Celestiales se quede suspendida en un rincón de mi mente ya que no es el momento. Sacudo ligeramente la cabeza, como para despejarme, y me obligo a centrarme en el presente una vez más.
"Continúa", le digo a Lianhua, procurando que mi voz sea serena. "Cuéntanos qué más encontraste."
Ella asiente, y se incorpora ligeramente en su silla, como si se estuviera preparando para una exposición formal.
"Tras registrar esas primeras ruinas decidí seguir explorando", comienza a contarnos. "Sabía que la mayor concentración de estructuras estaban en la zona del río, así que abandoné la zona del templo y me dirigí hacia allí."
Asiento, mientras me acomodo un poco en la silla, intentando ignorar la punzada de ansiedad que todavía me aprieta el pecho.
"Explorando la zona del rio encontré más ruinas", continúa Lianhua, "pero ninguna tan grande ni tan bien conservada como las primeras. Parecían casas o zonas residenciales. Algunas tenían muros bajos aún en pie, otras estaban completamente reducidas a escombros. La mayoría, prácticamente derruidas".
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Sus palabras pintan una imagen clara en mi mente. Puedo ver los restos semienterrados por la arena, los muros gastados por el tiempo, los espacios vacíos donde alguna vez vivieron personas que tal vez tenían las mismas costumbres que tenían en mi mundo los habitantes del antiguo Egipto.
"?Había alguna inscripción más?", pregunto.
"Sí", responde. "Pero todas eran ilegibles. O estaban muy desgastadas o solo quedaban fragmentos dispersos y rotos por las bestias, o puede que batallas y luchas que hubiera en las propias ruinas.”
“También fue cuando empecé a encontrar a los primeros cultivadores”, continua Lianhua. “Normalmente iban en grupos organizados, pero de vez en cuando me encontraba con alguno que iba solo como yo.”
Mientras nos cuenta esto mira de reojo a Xia y parece como si quiera contar más, pero se contiene, por lo que mi ce?o se frunce ligeramente. Así que no solo encontró a cultivadores errantes.
O eso, o los encuentros no fueron precisamente cordiales. No dice nada más, quizás para no preocupar a Xia, por lo que me muerdo la lengua y decido hablar con ella sobre eso más adelante.
Por ahora, la dejo continuar.
"Los siguientes días los pasé registrando la zona", explica Lianhua. "Pero sobre todo prestando atención al tiempo. Sabía que debía dejar un margen suficiente para poder volver a la entrada con seguridad antes de que se cerrara".
"Bien hecho", le digo, asintiendo con lentitud, aprobando su prudencia.
"Fueron días tranquilos… en su mayoría", continúa, y la pausa apenas perceptible en su frase no pasa desapercibida para mí. "Luché sobre todo contra bestias espirituales. Nada que no pudiera manejar".
"??Qué tipo de bestias espirituales?!", salta Xia, con los ojos brillando de emoción, "?Grandes? ?Peque?as? ?Tenían cuernos? ?Te atacaron en grupo o por separado? ?Había alguna que escupía fuego?"
Lianhua sonríe apenas, aunque su mirada sigue siendo serena.
"Una de ellas parecía un lagarto cubierto de escamas doradas que se escondía bajo el agua", le dice a Xia "Y otra tenía la forma de un escarabajo con tres ojos. Algunas eran inteligentes. Otras sorprendentemente rápidas. Algunas incluso intentaron emboscarme entre los restos de los edificios. Pero ninguna fue un reto insuperable".
Mientras Xia sigue disparando preguntas sin descanso, yo me quedo con que ha dicho de que en su mayoría ha luchado con bestias espirituales, lo que quiere decir que también ha luchado contra cosas que no son bestias espirituales.
Suspiro internamente. Y eso quiere decir que, aunque no nos lo dice, que mi primera impresión fue correcta y los encuentros con otros cultivadores no fueron tan amistosos como le habría gustado.
La naturaleza humana, parece, no cambia independiente del mundo en el que estemos. ?Por qué siempre tendemos al conflicto?
Cuando Xia por fin deja que Lianhua respire, la joven prosigue.
"Cuando ya me preparaba para dar la vuelta", nos dice, "Vi algo a lo lejos. Una estructura extra?a, enorme, más allá de las ruinas y en pleno desierto, y considere hacer una última parada antes de iniciar el regreso".
Y de repente yo ya sé lo que va a decir incluso antes de que abra la boca para contarnos cual es el extra?o edificio que había visto y se me seca la boca.
"Era una construcción en forma de pirámide y de un tama?o colosal”, nos dice Lianhua. “Debía de medir al menos cincuenta zhang de alto. La arena la cubría parcialmente, pero se alzaba imponente y solitaria, como si hubiera estado allí desde el inicio del tiempo."
Cierro los ojos. Muy lentamente. Y me llevo una mano al entrecejo para masajearme la piel con dos dedos mientras pienso que ahora que tengo un templo egipcio y una pirámide, ya solo me falta una Esfinge para tener el pack completo.
Abro los ojos lentamente, solo para encontrarme con las miradas de Lianhua y Xia fijas en mí, por lo que para evitar que empiecen con preguntas que no quiero contestar, decido anticiparme.
"Estaba intentando imaginarme la estructura", les digo con la voz tranquila, como si no acabara de frotarme el entrecejo con resignación. “Quería hacerme una idea mental de su forma y dimensiones."
Xia asiente con interés y convencida. Lianhua simplemente baja un poco la cabeza, pareciendo aceptar la explicación sin más.
"Continúa", le pido entonces. "?Qué hiciste después de ver ese edificio tan extra?o?"
"Al principio solo caminé a su alrededor", me responde Lianhua, retomando el hilo con facilidad. "Quería ver si encontraba alguna entrada. Di dos vueltas enteras, pero no encontré ni una sola abertura aun con mis sentidos aumentados. Ni una grieta, ni una puerta o ventana. Nada de nada."
Frunzo los labios, intrigada. Una pirámide completamente sellada, sin acceso aparente, no es algo común. La entrada, aunque esté cerrada, siempre suele ser evidente.
"Pero cuando estaba terminando la segunda vuelta, un grupo de escarabajos espirituales me embosco desde abajo", continúa Lianhua. “Abrieron un túnel justo debajo mío y me atacaron de repente.”
"Por fortuna me di cuenta de su ataque en el último momento y conseguí saltar fuera de la zona donde abrieron el agujero", nos dice Lianhua. "Gracias a eso tuvieron que salir del agujero para atacarme en la superficie donde tenía más espacio para maniobrar, gracias a lo cual, aunque me costó, pude acabar con ellos.”
Hace una pausa breve y me mira.
“Después de la pelea, mientras me curaba y descansaba, empecé a pensar, y gracias a sus clases me di cuenta de algo", me dice. “Si los muros del edificio mantenían su inclinación por debajo de la arena, el túnel que habían abierto los escarabajos se encontraría con el muro del edificio. Y como no había una entrada en la superficie, también era posible que la entrada estuviera enterrada por la arena.”
“Y por lo tanto había una posibilidad de que en realidad la guarida de los escarabajos fuera en realidad el extra?o edificio y el túnel que habían abierto llevara a la entrada de este”, termina de exponer Lianhua.
"Entonces", prosigue Lianhua. "Tras descansar revisé el túnel. Era lo bastante grande como para que yo pudiera entrar sin problemas, y además parecía bastante usado, como si los propios escarabajos lo utilizaran para entrar y salir de forma regular. Así que pensé que sería lo bastante estable y decidí entrar para echar un vistazo."
"??No tenías miedo de quedarte atrapada?!", suelta Xia, con los ojos como platos.
"No", responde Lianhua sin dudar. "En el peor de los casos, podría excavar hacia arriba o abrir una salida tirando los muros del extra?o edificio desde dentro. Si los escarabajos podían vivir allí abajo, eso significaba que había al menos aire suficiente para respirar."
Pero mientras habla, yo solo puedo pensar en escarabajos, pirámides y maldiciones egipcias. Todo esto ya me está empezando a parecer un cruce entre mis antiguos estudios y una película de aventuras.
Lianhua está aquí, y está sana y salva. Pero si me dice que dentro se encontró con algún tipo de Imhotep reencarnado o una especie momia vengativa, de verdad que no sé qué esperar ya de este mundo.
Xia parece a punto de volver a lanzarse con más preguntas, pero antes de que pueda abrir la boca la detengo con un gesto.
"Por favor", le digo con voz firme. "Deja que Lianhua termine su relato."
Xia se queda con la boca entreabierta, luego asiente lentamente aunque algo apenada.
"Lo siento", murmura, y luego gira la cabeza hacia Lianhua con una mirada expectante, aunque sé que no podrá contenerse por mucho tiempo.
Lianhua, antes de continuar, carraspea suavemente. Es un sonido discreto, pero lo suficiente para que me dé cuenta de algo, y es que lleva un buen rato hablando sin beber nada.
"Un momento", le digo antes de alargar la mano para tocar la campana que uso para llamar a las doncellas, y no pasa mucho tiempo antes de que una doncella aparezca en la entrada.
"Trae algo de té para las tres", le ordeno con voz firme.
Lianhua frunce el ce?o, sorprendida.
"Zhāohuán Wen, esa es mi función", protesta.
"Hoy tu función es dar tu informe sobre tu estancia en el Fragmento Celestial de las Arenas", le respondo. "Todo lo demás es secundario. Ahora vamos a esperar a que traigan el té."
Ella baja la mirada, aceptando mis palabras sin discutirlas. Aun así, puedo ver cómo se revuelve en su asiento, visiblemente incómoda por no estar cumpliendo con sus deberes.
Por fortuna, no tardamos mucho en escuchar pasos ligeros. La doncella regresa con una bandeja cuidadosamente equilibrada. Coloca tres tazas y una tetera humeante sobre la mesa con movimientos elegantes.
"Sirve tres tazas", le indico antes de que se marche. Ella obedece en silencio, y pronto el aroma del té tibio llena la habitación.
Cuando finalmente nos quedamos solas, tomo una de las tazas y me giro hacia Lianhua mientras veo que Xia coje otra de las tazas.
"Bebe una taza", le ordeno suavemente. "Y después continúa con tu relato."
Lianhua asiente, coje su taza y toma un sorbo. Sus ojos se cierran un momento, saboreando el té. Luego, tras un leve suspiro, vuelve a abrirlos y veo que se prepara para continuar.
Y yo me preparo para lo que pueda venir. Porque si lo que ya nos ha contado es real, y no tengo motivos para dudar, no sé si alguna película, videojuego o libro puede haberme preparado para lo que puede llegar a contarme.

